Game of thrones. Temporada cuatro. El perfecto antihéroe.

Mi escena favorita: el juicio donde lo culpan por asesinar a su odioso sobrino y rey. En esta escena no hay grandes efectos visuales, solo usan los planos espléndidamente, un guión y una actuación perfecta. Frases lapidarias, acusaciones vacías, mentiras, argumentos huecos, miradas cruzadas, todo manipulado para dejar a Tyrion en desventaja.

¿Quiénes fueron los últimos zares?

Una de las cosas que más me gustó fue el miedo que provocan ciertas escenas al ser explícitas y ni se diga de Rasputín, el cual ya es mi Babadook, pero más allá de qué sentimientos haya removido, es una serie que vale mucho la pena pues despertó muchas emociones en quienes la han visto.

El milagro de la canción: Música y Palabra

¿La palabra del poema elevó la obra a una altura que la música no podría llegar por sí sola, o más bien la sola potencia de la música expresó por sí misma -y mejor- el sentido al que apuntaba el poeta? ¿Cuál es ese sentido? ¿Cuál camino nos lo revela: la palabra o la música?

¿Qué se necesita para salir del inframundo?

Orfeo lo pierde todo. Primero, cuando Eurídice muere justo después de su boda. Pero vuelve a perderlo todo cuando permite que su duda se adelante a sus pies, cuando deja que aquello que sólo está ocurriendo en su cabeza adquiera un mayor peso que lo que está ocurriendo a su alrededor.

Episodio 35. Viajes en el tiempo

En nuestro más reciente episodio nos subimos a nuestra máquina del tiempo para revisar las implicaciones, los amores y las aventuras de cuatro películas que viajan a través de los años. No te quedes en el pasado y ¡dale play!

Pachamama, una historia de los Andes

La historia nos sitúa en la Cordillera de los Andes, donde las tradiciones eran importantes para cada pueblo y uno de ellos consistía en que los más jóvenes debían demostrar la madurez y el aprendizaje que habían obtenido durante su corta vida.

Game of thrones. Temporada cinco. Shame!

Para el final de temporada, después de 49 capítulos totales, cuando crees que ya nada te puede sorprender, que tu corazón ya está endurecido y puedes ver morir a cualquiera; otra vez te ves gritando frente a la pantalla “No, ¿por qué?”