Yesterday: When I cannot sing my heart, I can only speak my mind

Por Julia Muñoz

¿Cuándo fue la primera vez que escucharon a los Beatles? ¿Lo recuerdan? Sinceramente yo no. En mi caso, los Beatles estuvieron ahí desde siempre. Mi papá tenía por duplicado algunos cassettes de ellos y me los dio. Mis primeros cassettes en la vida. De alguna forma, yo siempre los sentí como mi grupo, mi música, como un gusto que definía algo sobre mí. Particularmente recuerdo que me gustaba mucho la ilustración la portada de Revolver y hasta el día de hoy me pregunto si esa es una de las razones por las cuales siempre que me preguntan cuál es mi disco favorito del cuarteto de Liverpool, respondo que ese. Ahora creo que tiene que ver más con una relación que ha sido parte de mi vida desde que tengo memoria, con haber crecido con esos sonidos y esa portada, más que con razones exclusivamente musicales.

Por esta razón, las preguntas que forman el hilo conductor de Yesterday, la última película de Danny Boyle, me tomaron por sorpresa y me dejaron totalmente desarmada: ¿se imaginan un mundo en el que no hubieran existido los Beatles?, ¿se imaginan la experiencia de ser el único que los recuerda, y de tener el poder y la responsabilidad de compartir ese tesoro con los demás?, ¿se imaginan poder mostrarle por primera vez a alguien la canción de “Let it be”? Tal vez hayan visto el trailer, y saben que la premisa de la película es que, por alguna extraña razón, el protagonista se encuentra en un universo paralelo después de ser atropellado por un camión, tras un apagón de luz a nivel mundial. En este universo paralelo nunca existieron los Beatles, ni Oasis, ni la Coca-cola, ni los cigarros. Fuera de estos detalles, es un mundo muy parecido al nuestro.

A partir de esta oportunidad, Jack Malik puede volver a descubrir y recordar las canciones de los Beatles y compartirlas con un mundo que no sabe lo que le espera. Se trata de una posibilidad mágica, que afortunadamente nunca es explicada dentro de la película. Lo de menos es pensar en qué razones podrían explicar por qué o cómo se dio ese cambio en el universo de Jack. Lo demás es saber que ese escenario es una oportunidad perfecta para redescubrir un tesoro y verlo con nuevos ojos.

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Ver Yesterday fue como encontrarme con personas que compartían un lenguaje íntimo y secreto conmigo. Hay una escena en donde tres personajes comienzan a cantar eufóricamente: we all live in a yellow submarine!, y creo que fue una forma increíble de mostrar cómo todos aquellos a los que nos gustan los Beatles sentimos que pertenecemos a algo más grande que nosotros mismos. Somos habitantes de un submarino amarillo o del jardín de un pulpo en el fondo del mar, de la banda de los corazones solitarios, y este sentimiento de pertenencia puede ser tan fuerte como cualquier otro lazo afectivo.

Para mí, la película de Boyle fue una oportunidad para sentir que yo también estaba descubriendo por primera vez esas canciones con las que crecí, y a las que quiero tanto. De la misma forma que el protagonista, salí del cine con las ganas de compartir esas canciones con todos a mi alrededor, con ganas de preguntarle a todo mundo ¿no es un milagro que existamos en la misma línea temporal que los Beatles?

La beatlemanía bien a bien nunca se ha apagado en México, ni alrededor del mundo. Hay algo en estas canciones que siguen saliendo al encuentro de nuevas generaciones, sin soltar a las que ya hemos estado con ellos desde hace años. Creo que la película de Boyle va más allá de una película tributo, y sin duda es más arriesgada que si hubieran tratado de hacer una bio-pic de los fab four. En cambio, creo que es una carta de amor a la música, a esas canciones de las que simplemente te enamoras para toda la vida, pues hay algo en ellas que te hace disfrutarlas casi como si fuera la primera vez que las estás escuchando, incluso si la has escuchado por años hasta el cansancio. Se trata de un amor que va más allá de ser fan de un grupo o artista. Tiene que ver más con la experiencia mágica de sentir que son canciones que te hablan a ti, que te acompañan, que crecen contigo y que incluso cambian con los años, de tal forma que esa canción que hace un tiempo no te gustaba tanto, ahora te parece una obra maestra.

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Los momentos que más me conmovieron de la película implican grandes spoilers y de la misma forma que el protagonista, aunque me muero de ganas por compartirlo y discutirlo con ustedes, prefiero que la descubran por primera vez y se sorprendan por todo lo que encierra ese nuevo universo paralelo que Boyle nos ha regalado. Qué fortuna encontrarnos con una película que permite redescubrir viejas pasiones como si fueran nuevas, como si los años no pudieran hacerlas menos.

Though I know I’ll never lose affection 
For people and things that went before 
I know I’ll often stop and think about them
In my life, I love you more


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