Lágrimas & volcanes

Por Isabela Robles Corona

“Yo diría que quien ha merecido la dicha puede soportar la desgracia, y que toda emoción santifica.”

Isabel Arango nació en Veracruz, entre lluvias y varones; así que tuvo que llegar haciendo más ruido que la tormenta, más ruido que sus cuatro hermanos, y eso marcaría el rumbo que habría de seguir para ir a dar a Ciudad de México donde conocería la mayor felicidad, la cual implicaría, a su vez, la peor de sus desgracias.

Entre las novelas de Ángeles Mastretta, Ninguna eternidad como la mía es de mis favoritas. La extensión de la obra y la manera en que está contada dan al lector la oportunidad de terminarlo en una sentada. Con personajes perfectamente definidos, en poco tiempo logras visualizarlos en un México que puede resultar tan familiar como lejano, pues aunque la historia se desarrolla en 1921 y los detalles socio-políticos no se ausentan; ésta es una de esas historias que todxs hemos vivido o que, al menos, aspiramos a vivir.

Convencida de que no haría nada mejor en esta vida que bailar, Isabel persuadió a sus padres de dejarla ir a la Ciudad de México a la mejor academia. Segura también de que -al tener tan claro lo que buscaba- nada podría salir mal, pasó tres años dedicándole toda su existencia al baile, hasta que conoció a Javier Corzas: un poeta que trabajaba de telegrafista de quien ella no pudo escapar, pues lo que despertó aquel hombre era algo de lo que sabía no podría salir ilesa, pero ni siquiera intentó huir de ese caos con voz de gitano que le auguraba más penas que glorias. Y no es difícil entender por qué.

La descripción de este tórrido romance te hace sentir espasmos en la espalda, como cuando te acercas a ese lugar acordado donde te esperan esos labios que estabas buscando; la entrega de estos dos personajes que encarnan la forma más apasionada de vivir el amor inevitablemente te arranca una sonrisa. La escritora mexicana utiliza metáforas sobrias, puntuales y a la vez únicas que no te queda más que creer que una relación así debe ser sublime.

“En esto del amor hay que usar la cabeza tanto como la entrepierna.”

SEGURO TE INTERESA: Yesterday: When I cannot sing my heart, I can only speak my mind

Una casera que funge como hada madrina, un amigo que se vuelve confidente, una ciudad que parece diminuta para tanto amor, recámaras desordenadas por cuerpos que buscan fundirse en el otro. Y los volcanes. Pocas cosas tengo tan seguras en mi experiencia como lectora como el hecho de que éste libro es imposible de soltar. Pero entonces: “Mejor me voy ahora que nos queremos tanto, me voy antes de que le lleguen los vicios a esto que nos ha salido tan bien. Ya nos tenemos demasiada confianza, me voy a ir antes de que nos entren la terquedad y el odio.”

¿Qué es lo que se acaba cuando una relación termina? A veces el amor no es suficiente, a veces le sobras tú. Como dije en un principio, esta historia es una de esas con las que puedes identificarte: preguntas sin respuesta, llanto que no parece tener fin, dolor que parece llevarte inerte por una vida que no estás bien segurx de cómo continuar -porque ni siquiera tienes la certeza de si una continuación es posible.

“Me comprometo a vivir con intensidad y regocijo, a no dejarme vencer por los abismos del amor, ni por el miedo que de éste me caiga encima, ni por el olvido, ni siquiera por el tormento de una pasión contradecida. Me comprometo a recordar, a conocer mis yerros, a bendecir mis arrebatos. Me comprometo a perdonar los abandonos, a no desdeñar nada de todo lo que me conmueva, me deslumbre, me quebrante, me alegre. Larga vida prometo, larga paciencia, historias largas. Y nada abreviare que deba sucederme, ni la pena ni el éxtasis, para que cuando sea vieja tenga como deleite la detallada historia de mis días.”

Recientemente descubrí que el amor tiene más de una manera de terminar y que cada una de esas maneras duele a su propio estilo, que después de cierto tiempo aprendes a llorar para tus adentros y agradecer a todo lo que te rodea, que cada despedida es importante y aún más importante son los detalles que contienen. Ama tan fuerte como puedas, con todo y miedos, te prometo que lo que vendrá luego de eso es mucho más de lo que podrías tener con el corazón entero. Amar cambia la vida. Pero ese es el precio que alguien que se dispone a vivir como Isabel Arango tiene que pagar. Dicen que cuanto más alto subes, más fuerte es la caída. Y tiene todo el sentido del mundo sentir que no hay dolor más grande que el de alejarte de quien has amado más que a todo en el mundo, pero también cobra sentido la lección que eso te deja ¿Cuántas historias con final feliz han trascendido no sólo en la literatura, sino en tu propia existencia? 


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