Una visita por la cabeza Del Toro

Por Alberto Ruiz Méndez

«El cine es alquimia: tomar elementos, transformarlos, transmutarlos y devolverlos como oro

Guillermo del Toro

Visitar una ciudad por primera vez es una experiencia que no se va a repetir. Perderte en sus calles aún desconocidas, quedarte observando por un largo rato algún detalle en una casa que quizá nadie ha notado, familiarizarte con el acento o con palabras que son nuevas para ti aunque estén en tu idioma, conocer su gastronomía, sentir el sol o la lluvia de una forma diferente a tu día a día… todas esas son experiencias que sólo tendremos una vez en la vida y visitar la exposición “En casa con mis monstruos” de Guillermo Del Toro equivale a conocer una ciudad por primera vez. Sólo que en este caso no será en una ciudad en la que nos vamos a perder, sino en la cabeza Del Toro. Recorrer esta gran exposición implica perderse por las calles de su imaginación, quedarse parado un buen rato admirando el detalle de sus creaciones, exige familiarizarse con la forma en que él se expresa a través de sus películas y sentir la lluvia dentro del museo que alberga el amor que Guillermo le tiene a sus monstruos.

Al inicio de la exposición en un texto en la pared Del Toro nos dice que “Si quieres saber qué pasa dentro de mi cabeza, ven a visitar mi casa” y la promesa es cumplida con creces. A lo largo de las ocho salas temáticas, curadas por el gran director de arte Eugenio Caballero -quien ha trabajó con Guillermo en El laberinto del fauno por la cual mereció un Óscar-, nos encontramos con más de 900 piezas que nos permitirán conocer y apreciar todas las influencias que han nutrido al director tapatío desde su infancia hasta la actualidad. Y es que, por increíble que parezca, dentro de la exposición lo mismo podemos encontrar el puesto de revistas en donde compraba sus cómics cuando era niño hasta figuras de cera de tamaño real de sus escritores o personajes de ficción favoritos.

La exposición no le dará descanso a tu mirada porque, si eres fan o no de sus películas, seguramente encontrarás algo con que sorprendente: un dibujo hecho por un genio como Francisco Goya, fotogramas de películas clásicas de Disney, pinturas de arte sacro u otras cargadas de simbolismos y mitologías que seguro no conocías, relojes, muñecas salidas de programas de horror de televisión, autómatas y objetos de otras películas como una máscara utilizada en Drácula de Francis Ford Coppola. Y lo mejor de todo es que pase a la diversidad del origen, uso y simbolismo que tienen todos esos objetos ninguno desentona con el conjunto de la exposición porque ésta no pretende ser sólo un recorrido narcisista de lo grandioso que Del Toro es como cineasta, como artista; por el contrario, todos esos objetos son las influencias de las que se ha alimentado para el conjunto de su trabajo  y están ahí para mostrar el agradecimiento a quienes le han formado la sensibilidad para crear sus propias obras.

Y ahora vamos a ellas porque sin duda son sus propios monstruos lo que todos queremos ver. ¿Cuál de ellos es más impresionante: el Fauno, el Ángel de la Muerte, el Hombre Pálido, el Anfibio? La respuesta está en tus emociones, pero no sólo la que tienes al estar frente a ellos sino las que sentiste la primera vez que los viste en pantalla. Todos esos monstruos están ahí para que los admires en todo su esplendor y vuelvas a sentir el miedo, ansiedad o incertidumbre que te provocaron al verlos en las películas; así que ya nos contarás cuál de todos ellos te gustó más. Pero la verdad es que la emoción no está contenida solo en estos grandes monstruos, si eres admirador de sus películas no podrás ser indiferente al dispositivo que convierte a Juan Gris en vampiro, al arma y la gabardina de Hellboy, al libro que el Fauno le muestra a Ofelia, a los trajes de Jaegers y los Kaiju, a los vestidos de La cumbre escarlata y a ninguno de los cientos de objetos de sus películas que podrás ver durante las más de tres horas de recorrido que te lleva la exposición.

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Sí, la exposición cumple su promesa de llevarnos al interior de la mente de Del Toro, pero la verdad es que también es un recorrido por su corazón, por sus querencias, por su amor por los monstruos y por su misión de contar sus historias. La exposición es la muestra perfecta de que el amor incondicional que Guillermo siente desde niño por los monstruos sigue exactamente igual que el primer día. Todas y cada una de las piezas expuestas nos muestran que no ha perdido ni un instante en su vida la fe por lo fantástico, lo onírico, lo sobrenatural, por la poesía que hay en la sombra de nuestro reflejo. Sí, la exposición es sobre los monstruos pero también sobre las debilidades y arrogancias de nosotros las personas “normales” porque a lo largo de ella nos damos cuento que ellos, los “otros” también podemos ser “nosotros”. En casa con mis monstruos es una oportunidad única para entender porque alguien considera a Frankenstein como su alma gemela.

No dejes de visitar esta gran exposición en el MUSA en Guadalajara, corre a perderte en la cabeza Del Toro, vuelve y cuéntanos cuál fue tu pieza favorita.


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