¿Qué se necesita para salir del inframundo?

Por Julia Muñoz

Seguramente ustedes han escuchado el mito de Orfeo y Eurídice. Aunque existen diferentes versiones, los elementos comunes a todas ellas nos cuentan que Orfeo tuvo que bajar al inframundo para reencontrarse con su amada Eurídice, después de que ésta muriera repentinamente. La ventaja de Orfeo, hijo de Calíope y Apolo, es que su música podía conmover al universo entero. De tal forma que, cuando llegó al inframundo, Orfeo logró conquistar a Perséfone y a Hades, convenciéndolos de darle una oportunidad a Eurídice para que le permitieran regresar con él a la superficie.

Los dioses del inframundo accedieron a la petición de Orfeo, pero con una condición. Orfeo tendría que recorrer el largo camino a la superficie sin jamás mirar atrás, tendría simplemente que confiar en que Eurídice iría detrás de él, siguiéndolo de cerca, pero no podría voltear a verla sino hasta que hubieran llegado a la superficie. Si llegaba a voltear, Hades le advirtió que Eurídice tendría que regresar al inframundo y que la perdería para siempre. Simplemente tendría que confiar, sin más pruebas. 

Esta oportunidad era lo suficientemente buena como para dejarla pasar. Orfeo accedió al trato, y emprendió su camino de regreso solo, mirando siempre hacia adelante. Sin embargo, cuando ya casi había llegado a su destino, cuando pudo ver de nuevo la luz del Sol a lo lejos, comenzó a dudar. ¿Y si Hades lo había engañado? ¿Y si todo este tiempo él había caminado de regreso a la superficie mientras que Eurídice se había quedado en el inframundo? ¿Cómo saber que de hecho Hades cumpliría su palabra? ¿Cómo saber que Eurídice iba justo detrás de él, cerca de él, si no podía verla?

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Si ustedes ya conocen la historia, saben que lo que sigue es terrible. Si no la conocían, déjenme les digo que, por muchas veces que hayamos escuchado o leído sobre este mito, esta es la parte en la que deseamos que el final fuera diferente, pero nunca lo es. Para Orfeo, la duda pudo más que él. Cuando estaba tan sólo a unos pasos de conseguir lo inalcanzable para los mortales, a unos pasos de salvar de la muerte a su amada, dudó de sí mismo y giró la cabeza para ver si Eurídice estaba detrás de él. Y lo estaba. Eurídice y Orfeo pudieron verse fugazmente por última vez, justo antes de que ella tuviera que regresar al inframundo, ahora sí para siempre. 

Creo que una de las razones por las cuales este mito es tan poderoso, la razón por la cual seguimos pensando y hablando de él siglos después, es porque relata una experiencia que puede sernos muy cercana: ¿cuántas veces hemos sido víctimas de nuestras propias dudas? Orfeo había logrado lo que nadie: convencer a los dioses del inframundo de regresarle a su amada. Había sido capaz de llegar sano y salvo al inframundo. Su música era capaz de cambiarle la vida a todos los que la escucharan. Teniendo tantas virtudes, ¿cómo es posible que haya dudado en el último segundo

Orfeo lo pierde todo. Primero, cuando Eurídice muere justo después de su boda (por lo menos en la versión que nos cuenta Ovidio en las Metamorfosis). Pero vuelve a perderlo todo cuando permite que su duda se adelante a sus pies, cuando deja que aquello que sólo está ocurriendo en su cabeza adquiera un mayor peso que lo que está ocurriendo a su alrededor. A veces, pareciera que lo único que se necesita para salir del inframundo, de los momentos más oscuros, es no dudar de uno mismo. Tratar de seguir viendo al frente, incluso si nuestros peores miedos nos dicen que giremos la cabeza para mirar atrás.

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Hadestown, el musical ganador del Tony 2019, recupera este mito clásico y nos ofrece una interpretación del mismo. En él, Eurídice decide bajar al inframundo porque por desesperación económica decide aceptar un trabajo ahí, a cambio de su libertad. Orfeo bajará por ella, intentará rescatarla, pero como siempre, fallará en el último momento. Este musical también enfatiza lo que he descrito anteriormente como el centro del mito: la duda como el gran obstáculo para salir del inframundo, y nuestro anhelo de que la siguiente vez que escuchemos este mito, de alguna forma, el final cambie. Tal vez si lo seguimos contando, en un futuro, Orfeo sea capaz de no dejar que sus dudas lo detengan en su camino. Tal vez, en alguna repetición, Orfeo sea capaz de salvar a Eurídice y a sí mismo del final al que sus dudas lo condenan cada vez. Mientras tanto, seguiremos contando su historia, esperando que cambie para darnos esperanza de que nosotros sí podremos salir de nuestros inframundos: 

It’s a sad song
It’s a sad tale, it’s a tragedy
It’s a sad song
But we sing it anyway
Cause here’s the thing
To know how it ends
And still begin to sing it again
As if it might turn out this time
I learned that from a friend of mine
 […]
He could make you see how the world could be
In spite of the way that it is
Can you see it?
Can you hear it?
Can you feel it like a train?
Is it coming?
Is it coming this way?

[Hadestown, “Road to Hell” (Reprise)]

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