Lo esencial para escribir un cuento: las tesis de Ricardo Piglia

Por Giovanny Ariel Rodríguez Cisneros

Los aspirantes a ser escritores, en algún momento de su primera formación, se han preguntado por un manual que sea capaz de dirigirlos correctamente y con destreza hacia un estilo de escritura propio; sin embargo, como bien lo saben los críticos y escritores más experimentados, estos manuales son más bien una trampa que posterga la verdadera formación de un estilo; las respuestas y los caminos fáciles para escribir con claridad no existen: es imposible volverse escritor, de la noche a la mañana, sólo leyendo un libro repleto de instrucciones mecánicas, como si el acto creativo se tratara de ensamblar una tubería o de un producto cuya fabricación se realiza en serie. Crear es más complejo que seguir instrucciones rígidas y procedimientos que son usados más para la ingeniería y las ciencias que para las llamadas artes. No hay recetas para acercarse y hacer algo aproximado a lo que nosotros conocemos como literatura; no obstante, la creación literaria se sostiene en el acto de narrar: la narración es una de las esencias de la literatura.

En el caso del cuento, por ejemplo, se requiere una destreza particular para contar lo esencial de una historia en unas cuantas páginas. Más difusa y titánica se vuelve la escritura de una novela, pues puede narrarlo todo, con lujo de detalles, sin importar si es esencial o no para la historia. En mi caso, siempre que siento la necesidad de escribir un cuento, es imposible no acercarme a las enseñanzas de Ricardo Piglia (1941-2017) sobre la esencia del cuento. Quizás si eres un iniciado en el arte de la escritura, los siguientes consejos de Piglia puedan ayudarte.

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En sus textos cortos “Tesis sobre el cuento” y “Nuevas tesis sobre el cuento”, hallados en su libro Formas breves, Piglia expone dos ideas centrales, la primera menciona que “un cuento cuenta dos historias”; lo que quiere decir que, tal como solían hacer Hemingway, Borges y Kafka, un cuento se compone de una historia principal y otra oculta que se desarrolla a la par de la principal: “el cuento es un relato que encierra un relato secreto”. Para ejemplificar lo recién dicho, Piglia menciona una anécdota registrada en los cuadernos de Chéjov: “Un hombre, en Montecarlo, va al Casino, gana un millón, vuelve a su casa, se suicida”. La historia principal de esta anécdota es la de un hombre que gana el suficiente dinero para llevar una vida sin preocupaciones, la historia secundaria respondería a la pregunta: ¿por qué se mataría un hombre que tiene solucionados sus problemas económicos al llegar a casa luego de ganar tanto dinero? El estilo narrativo que necesita un cuento debe entrelazar, de algún modo, ambas historias; sin embargo, la segunda de ellas debe de mantenerse secreta, en los márgenes, ésta debe de sostenerse implícitamente: lo más importante nunca debe contarse y es ahí donde la pericia del estilo de un escritor se hace visible. La segunda idea central de Piglia es la siguiente: “la historia secreta es la clave de la forma del cuento y de sus variantes”. En el cuento, se trabaja la tensión entre ambas historias, se narran como si fueran una sola y la historia secundaria se cuenta con lo no dicho: “El cuento se construye para hacer aparecer artificialmente algo que estaba oculto”, diría Piglia.

A partir de estas dos ideas centrales es posible intensificar la escritura de un relato. No obstante, ¿cuáles son las variantes del cuento a las que Piglia se refiere? Las variantes son las que dotan de riqueza y diversidad una narración y dependen del cierre del relato mismo: la conclusión o el final del cuento otorgan un sentido real a lo narrado. Es el final el que hace que el mundo del relato cobre sentido. El impacto inesperado de un final dota de esfericidad al cuento, más allá de si éste posee o no un final abierto o cerrado.

Sin embargo, en ocasiones ocurre que al terminar de leer una historia nos invade una sensación de incompletitud al saber que un personaje padece algo de tal manera que contradice nuestras expectativas y entendimiento del mundo: ¿por qué don Quijote salió un día con la intención de enmendar entuertos?, ¿por qué Gregorio Samsa despertó siendo un horrible insecto?, estas preguntas y el intento por otorgarles una respuesta y un final son los que enriquecen y consolidan la literatura y, sobre todo, al cuento, debido a su brevedad. “Los finales son formas de hallarle sentido a la experiencia. Sin finitud no hay verdad”, señala Piglia. Así, la literatura es un intercambio inmenso de experiencias; podemos leer, entender y escribir sobre algo a partir de lo que hemos vivido: “Todas las historias del mundo se entretejen con la trama de nuestra propia vida”.

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Piglia afirma que la conclusión de un relato nos permite entrar en la trama secundaria de la historia: el final es una revelación con la que es posible entrever la esencia y completitud de un relato. Así, el narrador es aquel que posterga y mantiene en secreto el final, hasta que lo muestra cuando nadie lo espera. Dicho lo anterior, ¿por qué es importante hablar de narradores? Porque nos han dado un ejemplo de cómo debe de narrarse; Hemingway escribiría de una manera distinta la anécdota ya mencionada de Chéjov, mientras que Kafka o Tolstói lo harían de maneras todavía diferentes y hasta opuestas. No hay un solo estilo y forma de escritura, por lo tanto es indispensable aprender de la diversidad y de los mejores; es necesario leer y también apropiarse de los estilos que nos provocan cierta afinidad y quizá sólo a partir de esto pueda generarse, algún día, una ruptura con lo aprendido y apoderarnos de verdad de un estilo personal. En definitiva narrar es un arte complejo que requiere paciencia, intuición y valentía: “El arte de narrar es un arte de la duplicación, es el arte de presentir lo inesperado; de saber esperar lo que viene, nítido, invisible, como la silueta de una mariposa contra la tela vacía”, culminaría Piglia.

Te invitamos, querido lector, a que te des la oportunidad de escribir un cuento considerando las enseñanzas de Piglia, ¿te atreverías, después de perfeccionarlas con amor, tiempo y paciencia, a compartir tus creaciones con nosotros? Te leeríamos con gusto y curiosidad.


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