Game of thrones. Temporada cuatro. El perfecto antihéroe.

Por Angélica Velázquez

Permíteme que te dé un consejo, bastardo. Nunca olvides lo que eres, porque el mundo jamás lo hará. Conviértelo en tu mejor arma y así nunca será tu punto débil; úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte. 

Tyrion Lannister a Jon Snow

Esta temporada me resulta particularmente especial, por el hecho de que contiene mi escena favorita de todo Game of Thrones interpretada por mi personaje predilecto: el gran antihéroe Tyrion Lannister, encarnado por el actor Peter Dinklage. 

En el universo político y fantástico de la saga, en donde el poder se sustenta en el uso de la fuerza, este personaje ha sido despreciado desde su nacimiento al culparlo de la muerte de su madre durante el parto. Es considerado un hedonista, bebedor empedernido,mujeriego, amargado y es rechazado por sus deformidades físicas, entonces por qué mi amor profundo por este personaje: por ser astuto e inteligente. Valiente a pesar de su condición que lo pone en desventaja, y con una capacidad única de comprender los mecanismos y resortes que mueven el poder desde una óptica de maquiavélica frialdad, pragmática, pero también idealista. Tyrion es el único que entiende que no basta con la fuerza, el poder también necesita legitimidad, y para eso necesita el respeto de los súbditos e instaurar un orden político distinto al anterior. 

A Tyrion lo apodan “Gnomo”, pero sigue siendo un noble de la casa Lannister, condición que usa para mitigar el impacto de la marginación y la burla que ha sufrido toda su vida, incluso de su propia familia. A falta de físico es un hombre culto, consciente de sus debilidades, pero también de sus habilidades, que disfruta poniéndolas a prueba con los demás. Es sagaz y calculador, con una gran elocuencia y una capacidad económica que le permite comprar lealtades.

Amo este personaje por su pasión por la lectura, por su humor corrosivo como contrapeso a su apariencia física, porque es un estratega nato, es el que se levanta cuando nadie daba nada por él. El único que hace lo “correcto” según su propia escala de valores, aunque esto signifique matar a su padre y a la mujer que ama. Su sentido de justicia lo mete en problemas una y otra vez, y su coraje, valor e inteligencia lo sacan de aprietos; en algún momento Tyrion se ve obligado a tomar las riendas de la situación, al punto de tener que sacrificarse por una ciudad que se burla de él, y lo resuelve como un héroe, aunque al final nadie lo acabe reconociendo ni pública ni privadamente. Rebelde y lleno de debilidades humanas, es fácil empatizar con él. 

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Mi escena favorita: el juicio donde lo culpan por asesinar a su odioso sobrino y rey. En esta escena no hay grandes efectos visuales, solo usan los planos espléndidamente, un guión y una actuación perfecta. Frases lapidarias, acusaciones vacías, mentiras, argumentos huecos, miradas cruzadas, todo manipulado para dejar a Tyrion en desventaja. La confesión de la mujer que ama, inculpándolo, lo deja destrozado. Entonces, en un estado de cólera, Tyrion se engrandece y magistralmente equilibra la balanza, y ya no escribo más para no arruinarle el impacto a los que no han visto este episodio. 

Peter Dinklage ha estado nominado y ha ganado muchos premios Emmys y muchos otros premios importantes y sí, los merece todos y hasta le quedan a deber.

El resto de la temporada nunca bajó el ritmo, abarca multitud de frentes y líneas temporales y extrañamente, los amantes de los libros aprobaron la adaptación a la pantalla, aplaudiendo la cronología simultánea. Al parecer HBO ya había encontrado la forma de narrar la obra, a pesar de hacer algunos cambios en el devenir de algunos personajes. En esta temporada, empezaron a aparecer hechos que no formaban parte de los libros, pero que funcionan para el televidente. Dos personajes dispares, Arya y El Perro, crearon un vínculo especial y creíble, se disfrutan las escenas que tienen juntos; sin embargo, otras secuencias, como la de la presunta violación de un personaje frente al cadáver de su hijo, pareció innecesaria y sin coherencia.

Los dragones siguen creciendo y con ellos los problemas. Hubo una boda, un magnicidio, un parricidio y un combate a muerte que nos cortó la respiración con la violencia más gráfica que se había visto en toda la serie.

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El presupuesto se nota cada vez más holgado y el diseño de producción, maquillaje, vestuario, protésicos y locaciones se mejora y los espectadores lo agradecemos. Mención aparte merece la música de Ramin Djawadi, que tiene una identidad sonora reconocible para cada personaje, para cada casa y para cada escena, y que evoluciona conforme evolucionan los personajes. 

Para terminar esta entrega, en algún momento de la serie, un hombre que sostiene un hacha más grande que Tyrion le pregunta “¿Cómo quieres morir, enano?” y su respuesta es: “Con 80 años, con la barriga llena de vino y con la polla en la boca de una puta”. Yo no puedo dejar de sonreír y desear que justo así sea el final de ese personaje.

Y bueno, ahora ya sabrán porque mi perro, chaparrito, mestizo y un poco deforme, se llama así.

¿Le has puesto el nombre de tu personaje favorito a una mascota?


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